En plena crisis de pareja, un retratista abandona Tokio en
dirección al norte de Japón. Confuso sumido en sus
recuerdos deambula por el país hasta que un amigo le ofrece
instalarse en una pequeña casa aislada rodeada de bosques.
En esa casa el protagonista descubre en un desván lo que
parece un cuadro envuelto y con una etiqueta que reza: La muerte
del Comendador.